jueves, 7 de febrero de 2008

Lámparas incandescentes. Por la prohibicion total

Frente al voluntarismo del gobierno, exigimos la prohibición total del comercio de lámparas incandescentes para el 2010.

El plan de eficiencia energética del Gobierno no alcanza para reducir de forma urgente el derroche de energía y comenzar a disminuir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que produce la generación de energía.

Mientras el Gobierno propone realizar un recambio voluntario de bombitas, desde Greenpeace exigimos la sanción de una ley nacional que prohíba la comercialización de las lámparas incandescentes para comienzos del 2010.

Debemos eliminar completamente las bombitas del mercado como primer paso fundamental de una política decidida de eficiencia energética.

Ese fue nuestro reclamo esta mañana, cuando ingresamos a un supermercado y vaciamos las góndolas donde se ofrecían bombitas incandescentes. En el 2010 solo deberá haber lámparas de bajo consumo. Hacé click aquí para ver imágenes de la acción.

La eficiencia energética es la respuesta más inmediata a la demanda de energía en el actual contexto de escasez en el suministro y es el camino más eficaz para reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, y así mitigar las graves consecuencias del cambio climático. Las lámparas de bajo consumo ofrecen la misma iluminación que las comunes con un 75% menos de energía. Continuar utilizando lámparas comunes implica un derroche irracional.

Un programa de reemplazo de bombitas, sólo a nivel residencial, permitiría disminuir el consumo de energía eléctrica en una cantidad similar al doble de lo que produce actualmente la Central atómica Atucha I.

Las bombitas comunes deben ser eliminadas del mercado. El Gobierno tiene que ser contundente y promover una ley que prohíba las bombitas incandescentes para el 2010.

La eficiencia energética es fundamental para detener el cambio climático. Entre todos podemos lograrlo.